Cómo hacer “turismo ecológico” sin escatimar comodidades

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Al escuchar los términos “turismo ecológico” o “eco-turismo”, seguramente piensas en campamentos con instalaciones rústicas, o cero instalaciones, para obtener servicios como agua corriente, luz o electricidad. También es posible que vengan a la mente viajes por áreas naturales, donde los principales atractivos son las actividades al aire libre y la observación del entorno.

Sin embargo, en estricto sentido, cualquier forma de hacer turismo puede ser ecológica o amigable con el medio ambiente, si se atienden ciertos parámetros de prevención, cuidado y sustentabilidad.

Lo explicaremos mejor. Los viajes que generalmente se asocian con actividades en la naturaleza pueden corresponder a la categoría del turismo de aventura, especialmente si las actividades implican cierto nivel de riesgo y requieren tanto cierta preparación –así sea una breve sesión de entrenamiento–, como equipo especial.

Por su parte, el eco-turismo, también conocido como turismo sustentable, se basa en los principios de causar el menor impacto posible en las regiones y comunidades donde se llevan a cabo las actividades turísticas, y de buscar formas de reparar las alteraciones causadas.

Lo anterior implica que un complejo ecoturístico no tiene que ser incómodo ni carecer de servicios básicos. Por el contrario, existen resorts de gran lujo, ubicados en áreas muy exclusivas, que operan conforme a estrictos principios de sustentabilidad: se construyeron en armonía con el entorno, emplean energías sustentables, respetan y preservan a las especies endémicas, contribuyen al desarrollo de las comunidades locales y promueven actividades como el reciclaje, la agricultura orgánica o la elaboración de productos ecológicos.

Visitar este tipo de complejos turísticos es una de las mejores formas de practicar el turismo ecológico. Pero no es la única. Cualquiera de nuestros viajes puede ser amigable con el planeta y, en particular, con la región que visitamos, si tomamos medidas y desarrollamos hábitos como los siguientes:

Trasladarse con compañías que operen conforme a criterios de sustentabilidad

Vehículos como aviones, autobuses y trenes generan emisiones contaminantes en mayor o menor medida. Es inevitable que sus operaciones tengan un determinado impacto ambiental; sin embargo, existen compañías como la línea aérea Volaris, que contrarrestan las emisiones de carbono que generan como donativos e inversiones en actividades de cuidado ambiental. Además, procuran actualizar constantemente sus flotas, para trabajar con naves de última generación, diseñadas para emitir menos contaminantes.

Hospedarse en hoteles o albergues sustentables

En todo el mundo existen hoteles, hostales, resorts y diversos tipos de alojamiento que implementan energías renovables, promueven y facilitan el reciclaje, y cuentan instalaciones que permiten hacer un uso racional del agua. Lo mejor es que dichos alojamientos llegan a ser tan económicos como cualquier otro, así que no es necesario gastar más para cuidar el ambiente.

Usar medios de transporte ecológicos en el destino a visitar

Desplazarse en bicicleta o a pie en el lugar que se visite no sólo es una excelente forma de conocerlo a fondo, sino que además cuida el ambiente. También vale la pena agregar que con estas formas de traslado podemos ahorrar un buen dinero.

Respetar el entorno, a las comunidades y a las especies

Suena como algo muy abstracto, pero puede lograrse mediante acciones muy concretas. Por ejemplo, apoyar el trabajo de las comunidades, consumiendo productos locales; depositar la basura en los contenedores indicados y nunca dejarla en las calles o en áreas naturales; respetar a las especies endémicas y nunca tratar de alimentarlas, aproximarse a ellas y mucho menos capturarlas.